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Francisco Román Cabrera - Molinero en activo

"La molina está diseñada para moler el grano tostado"

Estamos en el Museo del Gofio en Tetir, para entrevistar a Francisco Román Cabrera, quién nos comenta que es el único molinero de molina de viento en activo, que hay en el mundo. Nos cuenta que las molinas de viento solo existen en Canarias, en las diferentes islas, pero que no hay ninguna en funcionamiento y ningún molinero activo, salvo él, que trabaja en su molina de La Asomada, y que el museo activo del gofio fue la primera industria censada en Canarias, en 1948. Francisco, cómo surge esa vocación de molinero, ¿viene heredada?

Por parte de la familia de mi madre eran molineros y por parte de mi padre agricultores y ganaderos. Mi tatarabuelo, mi abuelo y mi tío abuelo eran molineros. En mi familia siempre ha habido diabéticos y yo también lo soy y recuerdo que cuando me llevaban al médico a Puerto del Rosario, pasaba a ver a mi tío que siempre me decía que para que pudiera comer gofio, debía tostarlo bien y molerlo correctamente con unas buenas piedras, que cuando fuese mayor ya vería que podría comer gofio, lo cual en esa época tenía prohibido por el médico. Así que crecí con la ilusión de poder crear mi propio gofio y que pudieran comerlo las personas con mi misma enfermedad. Hacer un gofio sano era mi meta.

"He conseguido sacar al mercado un producto más sano de lo que se encuentra habitualmente en los comercios, que no produce acido y no se queda pegado al paladar. El gofio tiene mil aplicaciones y puede usarse en muchos guisos y alimentos. "

¿Cuándo comienza a trabajar como molinero?

Fue en 2011 cuando consigo poner en marcha la molina de La Asomada; comencé con un proyecto muy bonito y con la idea de recuperar el gofio que se había perdido hacía más de 60 años, tostado con leña y tierra blanca como se hacía antes y además que estuviese molido en molinas históricas. He conseguido sacar al mercado un producto más sano de lo que se encuentra habitualmente en los comercios, que no produce acido y no se queda pegado al paladar. El gofio tiene mil aplicaciones y puede usarse en muchos guisos y alimentos.

Comprobamos que el olor es completamente diferente y muy agradable...

También cambia la textura y los niños lo agradecen mucho porque otros gofios más comerciales, quedan más crudos que tostados y suelen rechazarlos. A las tres o cuatro cucharadas empiezan ya a eructar, lo que significa que se está fermentando ya. Es un mal síntoma ya que el gofio debe ser de reacción lenta y debe estar bien tostado para que no haga daño en el organismo.

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Para completar ese proyecto ha abierto un museo dedicado al gofio, ¿Cómo nace esa idea?

Yo quería completar el uso de la molina con un lugar donde se pudiera enseñar cómo se realizaba el gofio y la importancia que siempre ha tenido en las islas. En una de las entrevistas que me han hecho, el antiguo dueño de esta industria que se cerró hace 40 años y que vive en Tenerife, la vio y contactó conmigo en 2013. Vino a realizarme la propuesta de cederme la maquinaría para que yo la arreglara y pudiera usarla cuando yo no tuviera viento. Quedé en verlo y pensarlo pues había mucho trabajo que hacer. Con el tiempo el local se había deteriorado y se estropearon techos y maquinaría, incluso paredes. Al verlo lo que me vino al corazón fue aprovechar las distintas salas, para realizar un recorrido donde las personas pudiesen ver todo el proceso del gofio, sin peligro y disfrutando de esta tradición. Yo siento una gran pasión por este trabajo que me ha llevado tres años y medio de mi vida, (sin ingresos), pero poniendo toda mi ilusión al realizar un gofio 100% artesanal. Ha sido un trabajo duro, sin ayuda económica, y con solo un ayudante que pude contratar algunas horas.

¿Y realmente los movimientos feministas ejercen suficiente presión como para cambiar las cosas?El lugar es bonito e interesante, incluso disponen de un patio con un servicio de bar, para disfrutar de un descanso durante la visita. Por otro lado realiza espectáculos en su molina de La Asomada. Háblenos de ello…

Hago exhibiciones con el tostado de leña, como se hacía antiguamente y mostrando la golosina que se daba a los niños con el grano florecido, que llamamos “la tafeña” y hago participar a los visitantes o espectadores.

¿Esto lo realiza en la molina?

No, en cualquier lugar donde me contraten y también en la molina. Y cuando es una excursión grande, de niños o de turistas, que merece la pena poner en marcha una maquina de ese tamaño, en la molina realizamos el proceso completo. Además de explicarlo todo, la diferencia con un molino, cómo se pone la vela, la distancia que hay que mantener, el peligro de hacerlo mal, etc.

Y para todos nuestros lectores interesados, ¿cuál es la diferencia de una molina, con un molino?

El molino fue diseñado para moler el grano crudo que es la harina y por eso existe en todo el mundo, en cambio la molina está diseñada para moler el grano tostado y por eso es de 5 a 7 veces más rápida. La molina puede articularse mucho más que el molino incluso puede tener articulaciones, hacia adelante o hacia los lados, para aprovechar todos los tipos de viento que hay en cada momento. En las molinas se colocan o más o menos velas de forma impar, dependiendo del viento y la velocidad que necesite. Otra singularidad de las molinas es que vuelan, se elevan y se mantienen en el aire unos cuantos 15 o 20 centímetros. Es muy peligrosa y hay que saber usarla; un molinero no puede usar arnés y hay muchos casos en que han muerto e incluso yo, he tenido algún accidente. Por eso llevamos una ropa de lino, para que en caso de que las aspas te enganchen se rasguen pero no te llevan con ella.

 

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