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Leyendas

"Pedro Perico"

Cuenta la leyenda que allá por el año 1500, en la isla de Lanzarote apareció un corpulento macho cabrío que sembró el terror y espanto de los pastores de la zona. Días, noches y jornadas completas en las que ese temido animal aparecía cerca de sus pastos y hacía temer lo peor. Nadie se atrevía a plantarle cara ni darle caza hasta que un día todo cambió y uno de los pastores decidió ir a por él. Se llamaba Pedro Perico. Era un hombre ágil, muy buen corredor y, lo más importante, increíblemente osado. Ese punto de valentía le hizo tomar la decisión de salir a la caza del animal, que estaba supuestamente atemorizando al resto de sus compañeros pastores. Pedro Perico marchó a buscarlo para comprobar cómo era y si era verdad todo lo que decían por el poblado. Para esto pidió que le acompañaran dos o tres compañeros más con el fin de que fueran testigos de cómo iba a hacer desaparecer a esa bestia. Llegó el día de dirigirse al islote en el que se escondía la fiera en sus descansos. Todo estaba listo, pero nadie se podía imaginar qué es lo que estaba a punto de ocurrir. Avanzaron en busca de su presa y, al situarse a la entrada del islote, apareció de repente el tremendo animal de una forma muy agresiva, lanzando espantosos balidos y con el lomo totalmente encrespado. Su actitud era desafiante con todos los allí presentes. Los pastores que acompañaban a Pedro Perico quedaron aterrorizados, pero él no se amedrentó y decidió plantarse ante el animal. Dejó a sus compañeros en la zona conocida como Cordón y se abalanzó sobre la bestia.

Pedro Perico

Llegó el día de dirigirse al islote en el que se escondía la fiera en sus descansos. Todo estaba listo, pero nadie se podía imaginar qué es lo que estaba a punto de ocurrir. Avanzaron en busca de su presa y, al situarse a la entrada del islote, apareció de repente el tremendo animal de una forma muy agresiva, lanzando espantosos balidos y con el lomo totalmente encrespado. Su actitud era desafiante con todos los allí presentes. Los pastores que acompañaban a Pedro Perico quedaron aterrorizados, pero él no se amedrentó y decidió plantarse ante el animal. Dejó a sus compañeros en la zona conocida como Cordón y se abalanzó sobre la bestia. Comenzó una ardua lucha y todos pudieron observar como Pedro intentaba esquivar las astas del macho en un forcejeo que duró hasta que el valiente pastor pudo ponerse a horcajadas. Sin embargo, ¡no todo iba a ser tan fácil! Al verse humillado, el macho cabrío arrancó una rápida carrera, como si fuera un caballo, y se precipitó en la sima llevándose con él a Pedro Perico. Nunca más se supo de ninguno de ellos y en el poblado se dijo que al pastor se lo había llevado el mismísimo diablo. .

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