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Leyendas

"El árbol de Casandra"

Cuenta la leyenda que en la isla de El Hierro vivía un hombre llamado Ferinto. Un bimbache que se convirtió en el tormento del conquistador Juan de Bethencourt y de todo su ejército desde el momento en que llegó a las costas de la isla. Allí atracaron en un barco francés con tropas españolas que pretendía invadir esas tierras y tomar esclavos.

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Invocación al diablo

Cuenta la leyenda que fruto de esa relación nacieron dos mellizos. Según se dice, la joven Casandra cayó en una crisis emocional tras el parto o quizá como consecuencia de sus propias inseguridades, lo que le llevó a temer perder a Iván cuando ella se hiciera mayor o perdiera su belleza. Casandra invocó al diablo e hizo un pacto con Satanás que implicaba a los mellizos. Si quería mantener su juventud y belleza eternamente debía sacrificar a los pequeños junto al árbol que había sido testigo del amor que le unía a Iván y en el que se habían entregado a la pasión. La locura se apoderó en la madre de los pequeños, quien no tardó en marchar apresuradamente hacia ese árbol frondoso que tantos buenos momentos había protagonizado para los dos jóvenes. Con los niños en brazos, Casandra iba a terminar con la vida de sus hijos cuando, en ese mismo instante, apareció su amado Iván. Enloquecido, se abalanzó sobre Casandra y le arrebató a los mellizos para ponerles a salvo. Lo consiguió, pero no reconocía a la persona de la que estaba perdidamente enamorado. Preso del odio, el amante de Casandra la ató al árbol y la quemó como si de una bruja se tratara. El alma de la joven quedó allí para siempre, gritando por el dolor de las quemaduras y por haber querido acabar con la vida de sus propios hijos. El árbol de Casandra, que fue escenario de tanto amor en el pasado, se levanta hoy en el centro de la isla de Gran Canaria y cuenta la leyenda que su alma aún ronda intranquila y que alguna vez se puedenescuchar las cadenas con las que Iván la encadenó aquella fatídica noche. .

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